Artículo del mes

Velocidad, alcohol, drogas y exceso de velocidad:
la pesadilla de la seguridad vial


Con la llegada de las fiestas decembrinas, surgen los mejores sentimientos de paz, armonía, buenos deseos y unión familiar, pero desafortunadamente ocurre también un fenómeno relacionado con el incremento de accidentes viales.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los accidentes de tránsito en América Latina y el Caribe cobran la vida de unas 150,000 personas al año. En 2016, la región promedió 15.9 muertes relacionadas con un hecho vial por cada 100,000 habitantes. Esta cifra es menor que la media global –esto es, 17.4 fallecimientos por cada 100,000 habitantes–, pero los registros individuales de los países contrastan marcadamente. Por ejemplo, Santa Lucía, República Dominicana y Venezuela tienen los peores índices del continente con 30 muertes por cada 100,000 habitantes. En contraste, Barbados y Antigua y Barbuda –dos de las naciones menos pobladas del continente–, al igual que Cuba –uno de los países latinoamericanos con menos vehículos per cápita–, tienen las tasas más bajas de mortalidad por accidentes de tránsito con menos de diez muertes por cada 100,000 habitantes.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) enumera cinco factores que provocan la mayoría de los accidentes de tránsito fatales: 1) conducir bajo los efectos del alcohol u otras drogas; 2) el exceso de velocidad; 3) no utilizar cascos para viajar en motocicleta; 4) el uso incorrecto –o nulo– del cinturón de seguridad; y 5) no adaptar un sistema de retención certificado para viajar con niños en el automóvil. En este artículo te hablaremos de los primeros dos factores, dado que son los más frecuentes.


Alcohol

Tal vez no hay factor de riesgo vial más severo que el alcohol. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que beber una sola copa antes de conducir puede elevar 17 veces el riesgo de involucrarse en un siniestro mortal. Incluso en pequeñas dosis, el alcohol puede afectar el discernimiento de una persona, su capacidad para percibir el espacio y las dimensiones de su automóvil, entorpecer su motricidad y reducir su tiempo de reacción. Con un nivel de alcohol en sangre de 0.8 g/l –o, lo que es lo mismo, 0.4 mg/lt en aire espirado– aumenta 2.7 veces la probabilidad de colisionar. Pero cuando ese nivel llega a 1.5 g/l, esta probabilidad se multiplica por 22.


Brasil, Paraguay y Uruguay han implementado una política de tolerancia cero en materia de alcoholemia entre conductores, sin embargo, en otros países, las leyes varían. El límite de referencia que la OMS ha establecido para regular la concentración de alcohol en la sangre en conductores es 0.05 g/dl para la población en general, y 0.02 g/dl para los automovilistas jóvenes. La mayoría de los países latinoamericanos y caribeños observan este límite (como Perú, Costa Rica y Argentina) o incluso están por debajo de él (como Puerto Rico, Chile, Cuba y Colombia). Sin embargo, Honduras, México y Trinidad y Tobago lo rebasan. En el primer país el límite es 0.07 g/dl, mientras que en los dos últimos es de 0.08 g/dl.

Drogas

Manejar bajo la influencia de cualquier estupefaciente, incluso si se consume por prescripción médica, puede tener consecuencias fatales. Poco importan los efectos específicos que cada droga provoque en sus usuarios: todas pueden menguar alguna de las facultades necesarias para conducir de forma segura y para reaccionar a tiempo antes de un accidente.

La evidencia que se ha recabado hasta hoy es concluyente. Por ejemplo, en Estados Unidos, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) advierte que, tan sólo en aquel país, cerca del 56 % de los conductores involucrados en un hecho de tránsito da positivo en los exámenes antidopaje.


Estos son los efectos de las drogas más comunes que pueden afectar la conducción:


Velocidad

En casi todos los países de ingresos bajos y medianos, el exceso de velocidad es la causa principal de los fallecimientos viales. Aumentar tan sólo un 10 % la velocidad promedio provoca un incremento del 40 % en la probabilidad de que los ocupantes de los vehículos fallezcan si colisionan. Pero los peatones son aún más vulnerables frente a este peligro. Una investigación publicada en la revista Accident Analysis and Prevention en 2011 reveló que 95 % de las personas puede sobrevivir a una colisión a 30 km/h o menos, pero prácticamente nadie sobreviviría a un impacto a 100 km/h.


La gestión de la velocidad es una de las herramientas fundamentales para disminuir el riesgo de un desenlace mortal. En zonas urbanas con aceras cercanas, una velocidad segura sería de 30 km/h, no obstante, en la mayoría de los países latinoamericanos, de acuerdo con el Benchmarking de la seguridad vial en América Latina, la velocidad promedio es de 60 km/h. El mismo estudio estima que reducir a 50 km/h el límite de velocidad podría reducir en un 20 % el número de víctimas mortales en la vía. En carreteras rurales, una velocidad de circulación segura es de 70 km/h, mientras que en autopistas, donde no hay contacto con peatones, la velocidad podría alcanzar los 100 km/h, aunque no deja de ser peligrosa para los ocupantes del vehículo.

Esperamos que esta información te sea de utilidad para no exponerte, poner en riesgo a tus seres queridos o a terceros manejando después de beber o sobrepasando los límites de velocidad.





Fuentes:

https://documents1.worldbank.org/curated/en/447031581489115544/pdf/Guide-for-Road-Safety-Opportunities-and-Challenges-Low-and-Middle-Income-Country-Profiles.pdf

https://iris.paho.org/handle/10665.2/28565

https://www.cndh.org.mx/noticia/dia-mundial-en-recuerdo-de-las-victimas-de-los-accidentes-de-trafico-0

https://news.un.org/es/story/2022/06/1511112

https://www.itf-oecd.org/sites/default/files/docs/benchmarking-seguridad-vial-america-latina_0.pdf

https://datosmacro.expansion.com/negocios/vehiculos-en-uso

https://www.oecd-ilibrary.org/sites/bf548bad-es/index.html?itemId

https://www.paho.org/es/file/48759/download?token=Fn4-6iau

https://www.nhtsa.gov/es/conducir-de-forma-riesgosa/manejar-bajo-la-influencia-de-las-drogas